30 Junio 2007
Puente levadizo si, puente levadizo no
El puente levadizo del Puerto de Valencia es como una margarita cuyos petalos desojan nuestros responsables políticos. Pero esta margarita no es una margarita cualquiera, pues por encima del puente, o de su sutituto, pasarán los bólidos de Fórmula 1 cuando empieza la carrera el año que viene.
La que sigue es una foto de sus primeros y buenos tiempos:

El 9 de Enero de 2003 se inauguró el puente levadizo, con un coste de entre 14 y 18 millones de euros, para ser utilizado fundamentalmente por el trazado ferroviario que une, a través de la bocana de la vieja dársena del puerto, los muelles de Levante y Poniente. El puente está constituido por dos segmentos iguales que suman 98 metros de luz entre ejes de rótulas de giro, lo que supone un récord mundial para este tipo de estructura con tráfico ferroviario.
La construcción del puente fue bastante complicada, debido a los fosos que albergan la maquinaria, que se encuentra ubicados a una cota de menos 12,2 metros, bajo el nivel del mar.
El puente quedó fijado a raiz de las obras de la Copa América, que desalojó de la darsena interior cualquier otro uso que no fuera específico de ella y abriendo un nuevo canal de salida para dicha dársena. El redactor del plan maestro de la Copa del América, el arquitecto José María Tomás se refiere a todo esto en un interesante artículo del diario El País, del 26-6-2006.
Sin tránsito naval que obligara al puente a subir, el puente quedó fijado y acabó casi por desaparecer en medio de un ensanche que ha camuflado la presencia de los viejos espigones, en los que era estupendo sentarse al atardecer viendo pasar los barcos que se se hacían a la mar o venían de ella, junto a tranquilos pescadores de caña, cubo y sillita.
Veamos lo que hoy se ve desde el aire con Google Maps: si aumentas con el zoom podrás divisar claramente el contorno del puente y las vías del tren. Puedes compararlo con la pequeña fotografía, en la que el puente está levantado. Es un vestigio de lo que un día fue que he podido repescar de la página desdearriba.net, que todavía la utiliza como foto que apunta al google map:
Una de las alternativas a tener un puente levadizo fijado para siempre, y ciertamente inutil, es venderlo. Así, como suena. Aunque parezca mentira, hay un mercado de puentes, donde un puento como Dios manda se puede comprar y/o vender. Al menos, a lo que parece, un puente como el que nos ocupa, que es un puente cojonudo (y perdónenme la expresión).
Ya en un primer momento, se barajó la posibilidad de instalarlo en el Puerto de Santander, pero se descartó por el elevado coste de su traslado y acoplamiento.
Ello sin embargo no arredró al Ayuntamiento de Amsterdam, que quiere comprárnoslo para instalarlo en sus islas. Según una información de Terra Actualidad - Vocento/VMT, en octubre de 2005, una delegación de nada menos que 40 arquitectos del municipio holandés visitaron nuestra ciudad durante 4 días, pero no consiguieron ser recibidos por nuestro equipo de gobierno municipal. Esta visita, al parecer, fué tachada de pintoresca por nuestra alcaldesa Rita Barberá, cuyos representantes, aunque les trataron con cortesía les pidieron que vinieran entre semana. ‘Pero fueron muy arrogantes y no pudimos llegar a un acuerdo’, añadieron. Dicho en buen castellano: un puente como el nuestro no se compra en fin de semana, esto no es un rastro, señores, y, además, los bancos están cerrados.
En tal ocasión, según informaciones de Panarama-Actual.es, Rita Barberá, rechazando la posibilidad de vender el puente, declaró que “esta infraestructura es nuestra” y se podría aprovechar colocándola al final del cauce de Rio Turia, pero no en el nuevo canal del puerto, ya que “perdería su función de puente para lo que fue creado, salvo que se diese una situación de emergencia, y quedaría como una escultura”.
Sin embargo eso es lo que hoy el Consell está estudiando hacer como una de las opciones que hoy cobran más fuerza a la hora de definir el trazado del circuito de Fórmula 1, hoy en proyecto, según un artículo del 28-6-2006 del diario las Provincias.
“Cada una de las hojas quedaría incrustada en los lados del canal que une la dársena interior con la bocana. Este es uno de los elementos más complicados en la adaptación del circuito urbano al puerto.”
Bueno, veremos como acaba el asunto, va todo muy de prisa y está todo muy caro. Ultimen sus apuestas, el premio parece gordo, así que rasquénse las billeteras.

